Esplendor

A finales del siglo pasado, en el libro The Subjects of Art History. Historical Objects in Contemporary Perspectives, la historiadora del arte Michael Ann Holly planteaba que, en tanto nuestro conocimiento del pasado es construido sin la panoplia que otorga estar de frente al hecho histórico, no existe algo como la última palabra o la verdad sobre el pasado. En una propuesta sobre la historiografía de la historia del arte, invitaba a pensar en las maneras en que ésta se ha escrito en diferentes contextos; en momentos y con motivaciones distintas. Al reflexionar acerca del persistente interés de Sigmund Freud por la Roma antigua y sobre un debate suscitado en torno a una obra de Gustave Klimt a finales del siglo XIX, planteaba que, como fantasmas, las estructuras del pasado se interpenetran, resuenan silenciosamente en el presente y pueden hacerse visibles para aquel que se dispone a percibirlas con un cambio de punto de vista.

 

La propuesta de Holly consistía en un tipo de historia que atendiera lo artístico de manera articulada con sus circunstancias: trabajar en narrativas sensibles al contexto político, cultural e intelectual. De esa manera, entre espíritus y fantasmas, entre las obras y sus contextos, entre el espacio y el punto de vista, se sitúa la compleja tarea de narrar las historias de un escenario particular.

 

Desde esa perspectiva, en esta exposición nos hemos planteado un ejercicio menos cronológico y disciplinado; más bien, es parcial y fantasmal para señalar algunas estructuras que resuenan en el presente. Así, hemos reunido obras y objetos relacionados con los que se han denominado, de acuerdo con diferentes conversaciones, espacios alternativos, autogestionados, independientes, interdependientes y hasta co-dependientes. Para respetar las coordenadas de cada conversación –desde las más situadas hasta las pretendidamente omniscientes–, y porque reunimos iniciativas muy distintas entre sí, nos referimos aquí a espacios iniciativa de artistas.

 

Desde esa pluralidad, hacemos coincidir en esta exposición a 25 artistas y espacios. La invitación consistió en solicitarles dos cosas: una obra relacionada con la época en la que participaron de un espacio y un objeto que tuviera relación con aquél. Desde el inicio, reconocimos que en cada caso la petición se interpretaría de maneras distintas: para algunos artistas, llevar un espacio era independiente de su práctica artística; para otros, su producción se vio permeada, en el momento o después, por las experiencias en el espacio; para algunos más, su práctica estaba en profunda relación con el espacio, que incluso se hizo parte fundamental de ella o hasta la eclipsó (o todo lo contrario). En la mayor parte de los casos, los espacios suponen experiencias fundamentales de experimentación, así como la posibilidad de dinámicas colectivas y procesos profesionalizantes. Por esa variedad de caminos, reivindicamos el valor de lo específico: aunque los procesos históricos se comparten, creemos que cada cual se mide con sus propios parámetros.

 

También reconocemos que existe una variedad de trabajos que se han ocupado de ellos. Tocará en cada caso interrogar cómo se les investiga. ¿Por las obras-objeto que se realizaron en ellos –sin atender las experiencias alrededor? ¿Por el tipo de experiencias que en ellos se producen? ¿Por los temas y problemas que las iniciativas convocan en sus tiempos? ¿Valorándoles a partir de la noción del éxito o desde la perspectiva que reconoce la potencia de su evanescencia para intervenir, ahora o después, las conversaciones sobre lo artístico en determinado contexto?

 

Esplendor es, claro, un guiño al título de la exposición México: Esplendores de treinta siglos, expuesta en 1990 en el MET en Nueva York y en 1992 Antiguo Colegio de San Ildefonso, convertida en herramienta de la representación identitaria de lo mexicano como parte de la política cultural de la época en el marco neoliberal. En los esplendores de treinta años, por otra parte, las preguntas son para el arte contemporáneo: de su rol ante la implementación del modelo económico neoliberal, a su fortuna cuando nos sentamos en el borde de su precipicio. También, claro, invitamos a interrogar los grandes relatos de estos esplendores.

 

Mientras tanto, presentamos esta conversación entre obras y memorias, entre los espíritus y fantasmas que los habitan. La provocación consiste en asistir y atestiguar de qué maneras, en este espacio, tiempo y selección específicas, estos objetos y sus historias se interpenetran y se hacen resonar.

Andrés Villalobos, Andrew Roberts y Mauricio Muñoz, Andy Medina, APRDELESP, Boris Viskin, Carla Rippey, Christian Castañeda, Daniela Ramírez, Damián Ortega, Israel Urmeer, Mario García Torres, Mauro Giaconi, Melanie Smith, Miguel Calderón, Miguel Ángel Cordera, Miki Guadamur, Mónica Mayer, Néstor Quiñones, Pedro Reyes, Rolando Jacob, Romeo Gómez López, Rubén Gutiérrez, Tahanny Lee Betancourt y Tamara Ibarra.

 

Con memorabilia estética de Alterna y Corriente, Biquini Wax, Café Zena, Cráter invertido, Deslave, Diagrama, interior 2.1, La Agencia, La Mesa, La Panadería, La Quiñonera, Licenciado Verdad, Lugar Común, moho, Neter, NoAutomático, OVO Espacio, Object Not Found, Obrera Centro, Risco #243, Salón Silicón, Temístocles 44, Torre de los vientos, YOPE y Zona.